Géminis
Entre dos orillas, bailas sobre el agua, libre y esquiva.
Aprende a detenerte, a hacer balance, a escuchar tu corazón. No temas a la soledad, es tu aliada, tu guía.
Eres un viento ligero que acaricia las hojas, siempre en movimiento, sin poder detenerse. Tu mente es un libro abierto, listo para absorber y compartir. La variedad es tu elemento, te aburres de la rutina. Tu corazón late en dos latidos, con dos deseos en competencia, dos voces que se responden entre sí. Eres un puente entre mundos, un transmisor de ideas, un hacedor de vínculos.
Saltas de una flor a otra, acumulas conocimientos e intercambias ideas. Tu lengua es una danza, un juego de palabras que te divierte y te da vida. Varías tus intereses, tus lecturas, tus conversaciones, siempre buscando algo nuevo. Tu espacio es un lío de papeles, libros, notas, un caos organizado que te permite navegar por tus pensamientos.
No soportas la monotonía que hay dentro de ti, la repetición de las mismas acciones, los mismos pensamientos. Estás en guerra con tu propio aburrimiento, con el miedo a no ser lo suficientemente interesante. A veces te sientes perdido en tus propios pensamientos, incapaz de detenerte y hacer un balance. Tu soledad es un momento de respiración, un momento para reorganizar tus ideas, pero también puede ser una trampa, un abismo donde perderte.
Se ama a través de las palabras, de la conversación, del intercambio. Eres un seductor de palabras, un encantador de ideas. Matas por distracción, por dispersión, por dar demasiada importancia a los demás y por olvidar tus propios deseos. Eres un amigo fiel, un confidente, un consejero, pero también puedes ser un bromista, un jugador, un engañador.
Tómate un momento cada día para escribir y dejar que tus pensamientos fluyan sobre el papel. Así te reconectarás con tu esencia, tu fuente, tu ser profundo.